Con el objetivo de combatir la creciente ola de estafas telefónicas y el robo de identidad, el gobierno de Corea del Sur ha puesto en marcha una normativa que exige el reconocimiento facial para la apertura de cualquier nueva línea de teléfono móvil. Desde este martes, los ciudadanos deberán someterse a una verificación de identidad mediante la aplicación ‘PASS’, la cual compara el rostro del usuario en tiempo real con la fotografía de su documento oficial.
La medida, que será definitiva en marzo de 2026, busca asegurar que nadie pueda activar servicios móviles utilizando datos sustraídos a terceros. Aunque las autoridades garantizan que el sistema solo valida la coincidencia física sin almacenar información sensible, la iniciativa surge en un contexto de alta sensibilidad pública tras recientes filtraciones masivas de datos en empresas tecnológicas del país. Según fuentes oficiales, los daños por delitos de ‘phishing’ en la nación asiática superan ya los 650 millones de euros anuales.
Fuente: Hoy Digital



