El ambiente en la capital, Damasco, es de «triunfo y alegría». La gente celebra en voz alta y orgullosa, coreando el nuevo himno no oficial y ondeando la nueva bandera siria en la Plaza Omeya, marcando el fin de más de medio siglo de un régimen tiránico caracterizado por el miedo y la vigilancia.
Desafíos Pendientes:
A pesar del regocijo por la libertad, la vida cotidiana sigue siendo un desafío debido a los problemas económicos y el alto costo de vida. Además, el presidente Al-Sharaa enfrenta un amplio escepticismo sobre su capacidad para:
-
Mantener unido a un país profundamente roto tras la guerra civil.
-
Construir un gobierno inclusivo que gane la confianza de las comunidades minoritarias (alauitas, drusas y cristianas).
-
Lograr la recuperación económica, que depende en gran medida de que el Congreso de EE. UU. levante completamente las sanciones para permitir la inversión árabe. Fuente: CNN



