La justicia ha alcanzado a Anny Margarita Laureano Reyes, acusada de terminar con la vida de Cecilio Ramírez Agustín en un acto de violencia difícil de imaginar. El expediente del Ministerio Público describe una escena dantesca en Villa Altagracia: 48 puñaladas, una víctima agonizante cubierta con una colcha y una habitación saqueada para engañar a los investigadores.
Lo que más estremece a los investigadores es la conducta de la mujer al día siguiente del crimen, cuando tuvo la sangre fría de volver al edificio junto a un teniente de la Policía, fingiendo que no sabía por qué su pareja no abría la puerta. Tras pasar años escondida, su arresto en Las Caobas marca el inicio de un juicio donde la saña del ataque será la prueba principal de una acusación que busca la pena máxima.
Fuente: Hoy Digital



