Como el primer secretario de Estado de origen hispano, Marco Rubio ha asumido un rol protagónico en la administración de Donald Trump, especialmente tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela. Rubio, quien también funge como consejero de Seguridad Nacional, lidera una agenda agresiva para erradicar la influencia izquierdista en América Latina. Según analistas, el funcionario ve en la crisis venezolana una oportunidad estratégica para debilitar al gobierno de Cuba, país que ha dependido históricamente del petróleo venezolano. Aunque enfrenta críticas por su enfoque y el uso de «tijeras» en la ayuda exterior, Rubio cuenta con la confianza de Trump para dirigir la compleja transición en Caracas, con el objetivo último de restaurar la democracia en la región, empezando por Venezuela y siguiendo con la isla caribeña.
Fuente: Diario Libre



