En un ataque masivo ocurrido la madrugada de este viernes, Rusia lanzó por segunda vez en la guerra un misil hipersónico Oréshnik contra Kiev, impactando gravemente la infraestructura crítica de Ucrania. La ofensiva dejó al menos cuatro muertos, 24 heridos y unos 6,000 edificios residenciales (la mitad de la ciudad) sin calefacción, en momentos en que la capital registra temperaturas de -8 °C. El alcalde Vitali Klitschko ha instado a la población a abandonar la ciudad temporalmente. El bombardeo, que también afectó la embajada de Catar y dejó a más de 400,000 hogares sin luz, ocurre como respuesta inmediata de Moscú al rechazo de un plan europeo para desplegar una fuerza multinacional tras un eventual fin del conflicto
Fuente: Diario Libre



