La tranquilidad de Salt Lake City se vio interrumpida por el sonido de disparos durante un servicio funerario. Lo que debía ser una despedida solemne se transformó en una escena de caos cuando un hombre armado abrió fuego a las afueras de una iglesia local. El ataque ha dejado un saldo preliminar de dos muertos y seis heridos, tres de los cuales luchan por su vida en cuidados intensivos.
La policía local ha pedido a los ciudadanos mantenerse alerta mientras continúa la cacería humana para dar con el responsable. Hasta el momento, el motivo del ataque sigue siendo un misterio, pero el impacto emocional en la comunidad de Utah ha sido inmediato. Este suceso reabre el debate sobre la seguridad en espacios públicos y centros religiosos en un inicio de año marcado por la tensión en suelo estadounidense.
Fuente : Diario Libre



