Desde la sede de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en París, el presidente Luis Abinader definió la integridad como el «sistema operativo de la democracia». El mandatario explicó que su plan anticorrupción no es un eslogan, sino una transformación estructural basada en cuatro ejes: prevención (comisiones de integridad), transparencia (información útil y accesible), coordinación entre instituciones y cumplimiento estricto de la ley.
Abinader destacó ante los líderes mundiales que la corrupción es un «impuesto invisible» que ahuyenta la inversión y distorsiona la competencia. Como pruebas de su compromiso, citó la independencia de la Procuraduría General y la reciente reforma constitucional que elimina la facultad del presidente para nombrar directamente al fiscal general, asegurando que, en su gestión, la justicia ya no es un «instrumento del gobierno».
Fuente: Diario Libre



