Una investigación revela que hasta el 80% de los conductores del Metro de Santo Domingo sufren lesiones musculoesqueléticas graves, siendo el hombro derecho el área más afectada.
El diagnóstico más común es la lesión del manguito rotador y bursitis crónica, causadas por un fallo de diseño ergonómico en las cabinas: el asiento está muy alejado del panel, obligando a los operarios a mantener una postura forzada durante 8 horas consecutivas para manipular la palanca de aceleración y frenado.
La situación se agrava por la falta de personal, lo que reduce los tiempos de descanso y obliga a jornadas intensas donde cada kilómetro (distancia promedio entre estaciones) implica un nuevo movimiento de tensión. Muchos empleados han tenido que someterse a cirugías, asumiendo costos adicionales, ya que denuncian que estas afecciones no son reconocidas formalmente como riesgos laborales.
Fuente: Diario Libre



