El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, firmó una polémica legislación que inyecta cerca de setenta mil millones de dólares a su agenda de control migratorio y deportación para el resto de su mandato en la Casa Blanca.
La firma del mandatario en el Despacho Oval se produjo apenas un día después de que la bancada republicana en la Cámara de Representantes lograra aprobar la medida de forma ajustada con doscientos catorce votos a favor y doscientos doce en contra, superando el rechazo unánime del Partido Demócrata.
Con la promulgación de este presupuesto, el Gobierno pone fin a un bloqueo de casi seis meses en la asignación de recursos para el Departamento de Seguridad Nacional.
Dicha disputa institucional se originó en enero pasado, a raíz de la muerte a tiros de los ciudadanos estadounidenses Alex Pretti y Renee Good durante operativos federales de control migratorio en Minneapolis, un suceso que llevó a la oposición demócrata a exigir reformas estructurales inmediatas en la aplicación de la ley y a congelar los fondos hasta que los republicanos optaron por avanzar de manera unilateral.
La aprobación definitiva del proyecto de ley requirió la eliminación de dos propuestas originales impulsadas por el oficialismo que se habían vuelto políticamente tóxicas en el Congreso. Los legisladores descartaron una partida de mil millones de dólares destinada a la seguridad de la Casa Blanca, la cual incluía la construcción de un nuevo salón de baile para el presidente Trump, así como un fondo de mil ochocientos millones de dólares ideado para compensar a aliados políticos que alegaban ser víctimas de persecución judicial.
Fuente: Hoy Digital



