El Poder Judicial y la Escuela Nacional de la Judicatura (ENJ) llevaron a cabo el panel virtual titulado «Trabajo Infantil en el Entorno Digital: Protección Legal de la Niñez, Víctima de Abuso y Explotación Sexual Comercial».
El evento reunió a diversos especialistas del sistema judicial y de la salud mental con el propósito de analizar los riesgos que enfrentan los menores en internet y robustecer las estrategias de prevención, persecución penal y asistencia psicológica a las víctimas.
Durante el encuentro, la jueza Josefina Bernabel, de la Corte de Apelación de Niños, Niñas y Adolescentes de San Cristóbal, analizó el marco jurídico actual y enfatizó la prevalencia del grooming (acoso cibernético en el que un adulto suplanta su identidad para ganarse la confianza de un menor). Bernabel subrayó que la justicia dominicana e internacional penaliza estos delitos que inician sin contacto físico, y recordó el deber de los tribunales de resguardar la dignidad y la intimidad de los afectados para evitar la revictimización durante el proceso legal.
Por su parte, la procuradora titular de la Procuraduría Especializada contra el Tráfico Ilícito de Migrantes y Trata de Personas (PETT), Yoanna Bejarán, alertó que las dinámicas de captación de menores han mutado drásticamente de los espacios físicos a los entornos digitales, revelando que el 98 % de los casos investigados se originan en plataformas virtuales.
Bejarán explicó que las redes criminales recurren al anonimato y a perfiles falsos para someter emocional y económicamente a las víctimas, valiéndose en ocasiones de familias vulnerables que exponen a sus hijos por fines económicos o de compradores dispuestos a pagar altas sumas de dinero; entre las modalidades más frecuentes se identificaron el Gaming Exploitation, las Click Farms y catálogos de comercialización en línea.
Finalmente, el psicólogo judicial Richard León expuso el severo impacto emocional de estas prácticas, indicando que el objetivo no debe ser prohibir el acceso a la tecnología, sino estructurar entornos digitales seguros y regulados que eviten secuelas psicológicas que afecten el desarrollo de los menores durante décadas.
Fuente: Diario Libre



