Una jueza federal desestimó los cargos criminales presentados contra el exdirector del FBI, James Comey, y la fiscal general de Nueva York, Letitia James, al determinar que dichos procesos fueron iniciados por una fiscal que fue nombrada de manera irregular durante la administración del expresidente Donald Trump.
La magistrada Cameron McGowan Currie, designada en su momento por el expresidente Bill Clinton, concluyó que la designación interina de la fiscal Lindsey Halligan violó la ley, ya que no se permite el nombramiento sucesivo de fiscales temporales sin la debida confirmación del Senado de los Estados Unidos. Según el fallo, permitir este tipo de maniobras abriría la puerta a que un presidente eluda los controles constitucionales del sistema.
Halligan había sustituido a otro fiscal propuesto también en carácter interino, lo que, de acuerdo con la jueza, invalida legalmente las acusaciones firmadas bajo su autoridad.
Aunque los casos fueron anulados, la jueza dejó abierta la posibilidad de que un nuevo fiscal, debidamente designado, pueda presentar nuevamente los cargos. Asimismo, expertos legales no descartan que la decisión sea apelada y eventualmente revisada por la Corte Suprema.
Esta resolución representa un nuevo capítulo en la disputa legal y política que ha rodeado a figuras clave vinculadas a investigaciones federales en los Estados Unidos.
Fuente: NY Times



