Residentes del municipio de Sabana Iglesia, en Santiago, denunciaron que la destrucción de cuatro viviendas y parte de una carretera pudo evitarse, ya que llevaban más de un año alertando sobre una fuga en el acueducto. La tubería finalmente explotó el pasado 25 de diciembre, dejando a varias familias en la calle y sin sus pertenencias. Por su parte, la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santiago (Coraasan) admitió haber recibido los reportes previos, pero alegó que la reparación estaba agendada para enero de 2026. Ante la magnitud del desastre, las autoridades gubernamentales han comenzado a entregar asistencia alimentaria y han prometido alquilar casas temporales para los damnificados mientras se reconstruyen sus hogares.
Fuente: Diario Libre



