En una ceremonia marcada por la tensión y el drama, Delcy Rodríguez ha tomado las riendas de Venezuela tras la caída de Nicolás Maduro. Lo que parecía un escenario imposible se materializó este lunes cuando la hasta entonces vicepresidenta juró proteger la soberanía nacional ante una Asamblea Nacional que la proclamó como la líder necesaria para estas «horas terribles».
Sin embargo, el panorama es complejo. Mientras en Caracas Rodríguez denuncia la «agresión ilegítima» de Washington, en la Casa Blanca el tono es distinto: Donald Trump asegura que la nueva mandataria está siendo colaborativa. Este doble juego diplomático sitúa a Venezuela en una encrucijada; con Maduro en manos de la justicia estadounidense y Delcy en el Palacio de Miraflores, el chavismo inicia su capítulo más incierto en 26 años de historia, balanceándose entre la confrontación ideológica y una posible negociación con el Norte para garantizar la estabilidad del país.



