Delcy Rodríguez ha hecho historia al convertirse en la primera mujer presidenta de Venezuela, pero no gobierna sola. Detrás de su ascenso tras la captura de Maduro, hay un complejo engranaje de poder que combina la astucia política de su hermano Jorge con el músculo militar de Vladimir Padrino López. Mientras Delcy utiliza su experiencia en el sector petrolero para calmar los mercados y negociar con Washington, Diosdado Cabello permanece en las sombras controlando el aparato de inteligencia y la seguridad interna.
Este nuevo capítulo del chavismo es una apuesta por la supervivencia. Al no tener acusaciones criminales directas en los tribunales estadounidenses, los hermanos Rodríguez se presentan como la cara «civil» y negociable de un sistema que, en el fondo, sigue custodiado por generales reclamados por la justicia internacional. El éxito de esta transición dependerá de cuánto logre Delcy convencer a Trump de que ella es una interlocutora válida, mientras mantiene a raya las ambiciones de los sectores más radicales dentro de su propio gabinete.
Fuente: Diario Libre



