«Siempre en mí, siempre contigo», con estas palabras Deyanira Sosa resume el vacío que dejó la partida de su hija, la doctora Melissa Tejada, en la noche que el techo del Jet Set se vino abajo. Al cumplirse nueve meses de aquel abril que enlutó a más de 200 hogares dominicanos, el país no olvida. Mientras las familias transforman su dolor en oraciones, la memoria de jóvenes profesionales con maestrías pendientes y sueños por cumplir nos recuerda la fragilidad de la vida y la deuda pendiente con la seguridad ciudadana.
La historia de Melissa es la historia de cientos de dominicanos que salieron a celebrar la vida con la música de Rubby Pérez y nunca regresaron. Hoy, a nueve meses de distancia, el «dolor que no cesa» —como se titula el sentir nacional— se manifiesta en cada mensaje de Instagram y en cada lágrima de las madres que, entre la fe y el duelo, siguen pidiendo que una tragedia así no se repita jamás.
Fuente: Hoy Digital



