Desde el 1 de enero de 2026, los dominicanos residentes en Estados Unidos enfrentan un nuevo cargo federal del 1 % sobre el envío de remesas en efectivo o instrumentos físicos. Este impuesto, parte de la ley «One Big Beautiful Bill Act» de la administración de Donald Trump, afecta principalmente a quienes no poseen cuentas bancarias o prefieren el manejo de dinero físico. Sin embargo, la medida está impulsando un cambio tecnológico masivo, ya que los envíos realizados a través de aplicaciones móviles, transferencias bancarias directas y billeteras digitales están exentos del pago. Expertos prevén que este gravamen acelere la bancarización de la diáspora para proteger el valor de las ayudas enviadas a sus familiares en Latinoamérica.
Fuente: Diario Libre



