El desarrollo de los acontecimientos sugiere que la estrategia de Estados Unidos ha perdido margen de maniobra. Según expertos y reportes de Diario Libre, las advertencias públicas y las sanciones, lejos de quebrar al régimen iraní, han servido para cohesionar su narrativa de resistencia interna.
Se identifican tres errores críticos que han configurado esta «trampa»:
Cohesión del adversario: Las amenazas externas fortalecieron la legitimidad del gobierno de Teherán ante su propia población.
Dependencia de Israel: El alineamiento total con las políticas israelíes eliminó la figura de EE. UU. como mediador o actor disuasivo, convirtiéndolo en parte directa del conflicto a ojos de la región
El factor Ormuz: Se subestimó la capacidad de Irán para desestabilizar el Estrecho de Ormuz. El bloqueo o la inseguridad en este corredor por donde fluye el petróleo mundial ha trasladado el conflicto al terreno económico global, disparando los precios de la energía.
Fuente: Diario Libre



