Milly Quezada confiesa que inicialmente se negó a llevar su vida al cine por su firme política de separar lo privado de lo profesional. Sin embargo, la pregunta de la directora Leticia Tonos sobre quién preferiría que contara su historia tras su partida, la convenció de tomar el control del relato.
La película, el primer musical de la cinematografía dominicana, no es una cronología rígida, sino una «historia sentida». En ella, Milly revive desde su emigración tras la Guerra de 1965 hasta el doloroso duelo por su esposo y pilar, Rafael Vásquez. La artista describe el merengue no solo como su carrera, sino como la fuerza que le permitió volver a sonreír tras casi dos años de llanto tras enviudar.
Milly no es ajena a la evolución del género. Valora las fusiones de artistas como Karol G o Daddy Yankee, pero admite que en su propia casa debate con su hijo sobre el significado de las letras modernas. Su mensaje es claro: la juventud manda, pero la generación «ochentosa» todavía tiene mucho que aportar a la sociedad sin perder la dignidad de las letras.
Fuente: Diario Libre



