Un alarmante patrón de agresión intrafamiliar mantiene bajo constante presión a las centrales de ayuda del Estado.
Según los registros oficiales del Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 9-1-1, entre los años 2020 y 2025 se contabilizaron un total de 329,890 llamadas de auxilio por violencia doméstica en el país. Esta cifra se traduce en un promedio crítico de 150 alertas diarias, lo que equivale a más de seis reportes por hora y una llamada de emergencia aproximadamente cada nueve minutos y medio.
A pesar de la magnitud de la problemática, el abordaje del fenómeno se enfrenta a una marcada fragmentación institucional. Las distintas entidades del Estado utilizan nomenclaturas e indicadores dispares (clasificándolo indistintamente como violencia doméstica, intrafamiliar o de género), lo que genera vacíos de información, deficiencias de articulación y serias limitaciones metodológicas para estructurar políticas eficientes de prevención antes de que las agresiones escalen a escenarios letales.
La desconexión institucional se evidencia al contrastar las plataformas de emergencia con las de seguimiento especializado. Mientras el 9-1-1 superó las 329,000 alertas, la Línea *212 del Ministerio de la Mujer —diseñada para asistencia psicológica y legal— solo acumuló 43,142 llamadas en el mismo periodo. El Ministerio de la Mujer reconoció que carece de una serie histórica consolidada en su línea de ayuda, impidiendo cruzar variables básicas (como meses, días u horarios críticos) para identificar de forma temprana ciclos repetitivos de agresión y perfiles de víctimas en riesgo.
Frente a esta realidad, desde enero de este año 2026, el Ministerio de la Mujer, el 9-1-1, la Policía Nacional y el Ministerio Público iniciaron mesas técnicas para unificar plataformas y mejorar la interoperabilidad de los datos.
Fuente: Diario Libre



