El debate en torno a la reforma del Código de Trabajo de la República Dominicana (Ley 16-92), que actualmente se encuentra bajo estudio en el Congreso Nacional, no debería limitarse únicamente a temas coyunturales como la cesantía, el teletrabajo, las licencias por paternidad, el acoso laboral o la protección a la maternidad.
De acuerdo con proyecciones demográficas de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), el país experimenta un proceso continuo de envejecimiento poblacional que transformará estructuralmente el mercado laboral en las próximas décadas.
Los indicadores revelan un panorama desafiante hacia el año 2050: una reducción progresiva en los nacimientos, un aumento en la esperanza de vida y una disminución sustancial de la población joven en edad de trabajar, en contraste con el incremento de ciudadanos en edad de retiro y pensión.
Como ejemplo del cambio, la tasa de fecundidad en el país proyecta ubicarse cerca de 1.7 hijos por mujer para el 2050, una realidad drásticamente opuesta a la tasa de 7.57 hijos registrada en 1950.
Esta transición alterará la relación de sostenibilidad financiera, estimándose que para mediados de siglo existan apenas dos trabajadores activos por cada persona jubilada. Frente a esto, los sectores productivos y legislativos están llamados a diseñar una legislación vanguardista, sustentada en datos epidemiológicos y estadísticos, que prepare a las empresas y al sistema de seguridad social para una economía fuertemente influenciada por la tecnología y la inteligencia artificial.
Fuente: N Digital



