Sarah Santiago, una joven de 17 años residente de Carolina del Norte, fue imputada como adulta con tres cargos de asesinato en primer grado y uno de conspiración como cómplice en el ataque armado contra el Centro Islámico de San Diego, que dejó cinco muertos (incluyendo a los dos tiradores).
Según la fiscalía, Santiago mantuvo comunicación previa con los atacantes a través de Signal, facilitó la transmisión en vivo del suceso, publicó un manifiesto radicalizado y nunca alertó a las autoridades.
Por colaborar con los sospechosos, la ley le atribuye una responsabilidad penal equivalente a la de los autores materiales.
Fuente: Diario Libre



