El esfuerzo de trabajar a tiempo completo durante el día y estudiar en la universidad por las noches, común entre jóvenes de clase media y baja que buscan superarse, esconde un alto costo para la salud mental. Según advierte la psicóloga Heidy Camilo, esta rutina de jornadas interminables y privación del sueño va más allá del simple cansancio físico y puede derivar en graves consecuencias clínicas.
Principales riesgos identificados:
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Síndrome de Burnout: El agotamiento físico y mental extremo desgasta la salud del estudiante hasta el punto de «quemarlo», mermando su capacidad de respuesta.
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Estado de hiperalerta crónica: La presión constante por cumplir con ambas obligaciones eleva de forma prolongada los niveles de cortisol (la hormona del estrés), manteniendo el cuerpo en un estado de alerta perjudicial para el organismo.
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Adicción al trabajo (workaholism): La necesidad de estar siempre en modo «hacer» distorsiona la identidad de la persona, quien empieza a valorar su autoestima únicamente en función de su nivel de productividad.
- Fuente: N Digital



