José Rafael Llenas Aybar era un niño de doce años cuya vida transcurría en la seguridad de un entorno familiar acomodado en Santo Domingo, dedicado a sus estudios y a las actividades propias de su edad, hasta que la tragedia lo convirtió en el protagonista del «crimen del siglo».
Su asesinato, ocurrido el 4 de mayo de 1996, conmocionó al país no solo por la brutalidad de las treinta y cuatro puñaladas que segaron su vida, sino por la profunda traición que representó el hecho: los autores fueron su propio primo, Mario José Redondo Llenas, y el amigo de este, Juan Manuel Moliné Rodríguez. El hallazgo de su cuerpo en Arroyo Lebrón transformó a José Rafael en un símbolo eterno de la vulnerabilidad de la infancia y la pérdida de la inocencia social.
A tres décadas del suceso, y con la inminente liberación de Redondo Llenas tras cumplir su condena de treinta años, el recuerdo del niño persiste como una herida abierta en la memoria colectiva dominicana, recordándonos la fragilidad de la confianza y la necesidad de una justicia vigilante.
Fuente: Hoy Digital



