El Departamento de Estado de los Estados Unidos publicó un informe especial en el que acusa al Gobierno de Cuba de haber liderado una prolongada campaña de espionaje, infiltración y subversión dentro de su territorio durante casi setenta años.
De acuerdo con el documento oficial, la estrategia del régimen comunista logró penetrar las más altas esferas gubernamentales estadounidenses, además de haber respaldado al terrorismo de izquierda y reclutado a múltiples generaciones de activistas. Esta acusación surge en un contexto de creciente presión diplomática y política promovida por la administración de Donald Trump, en momentos en que la isla enfrenta una de sus peores crisis económicas históricas.
El informe detalla que, ante la imposibilidad de enfrentar militarmente a la potencia norteamericana en un conflicto armado convencional, La Habana perfeccionó un modelo de guerra de desgaste a largo plazo. Esta estrategia histórica se fundamentó en redes de sabotaje, la creación de alianzas estratégicas y el establecimiento de una infraestructura ideológica diseñada para generar desestabilización interna en los Estados Unidos.
Con este pronunciamiento, Washington repasa la convulsa relación bilateral iniciada tras la Revolución castrista de 1959, marcada por sanciones, acoso mutuo y un prolongado enfrentamiento ideológico en el hemisferio.
Fuente: Diario Libre



